Escuela de Mendigorria
Educando en Comunidad, Construyendo Futuro.
Sobre nosotros
El Colegio Público Julián M.ª Espinal Olcoz de Mendigorría fue el primer centro educativo de Navarra en transformarse en una Comunidad de Aprendizaje. Esta página constituye un espacio de referencia donde se recogen las experiencias de nuestra escuela rural y el compromiso de un equipo implicado en la transformación social y en el desarrollo de las competencias clave mediante el aprendizaje dialógico.
Nuestros valores
La transformación de la escuela en una Comunidad de Aprendizaje implica abrir sus puertas al entorno, reconociendo que el aprendizaje óptimo requiere la participación de todas las personas vinculadas al alumnado: familias, vecinos y voluntarios. Desde el curso 2009-2010, en el C.P. Julián Mª Espinal Olcoz de Mendigorría, se promueve la implicación activa de estas personas para contribuir al desarrollo integral de los niños y niñas, fomentando la equidad y la justicia social.
Los voluntarios participan en los Grupos Interactivos y otras actividades escolares, aportando tiempo, entusiasmo y experiencia. Su implicación beneficia tanto a los alumnos, que aprenden más y se sienten apoyados, como al profesorado, que ve reconocida y comprendida su labor, y a los propios voluntarios, que recuperan un espacio público de aprendizaje y contribuyen activamente al desarrollo de la comunidad.
La presencia de voluntarios fortalece el aprendizaje intergeneracional, mejora la cohesión social y fomenta el respeto y la colaboración entre generaciones. Con ello, la escuela deja de ser un espacio cerrado para convertirse en un lugar donde todos aprenden de todos, valorando la diversidad y la importancia de cada persona.
En Mendigorría, el voluntariado transmite un mensaje claro: aprender es un derecho y un regalo compartido, y todos somos necesarios para construir una comunidad justa, equitativa y solidaria que aprenda siempre, en todo lugar y con todas las personas.
Las Comunidades de Aprendizaje se basan en siete principios del Aprendizaje Dialógico que guían la transformación de los centros educativos:
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Diálogo igualitario:
Conversar sin imponer opiniones ni usar posiciones de poder; primar la fuerza de los argumentos sobre el argumento de la fuerza. -
Inteligencia cultural:
Reconocer que la inteligencia es un potencial flexible que se desarrolla según el contexto, aprovechando la diversidad de capacidades individuales para el bien común. -
Transformación:
Cambiar las circunstancias que generan desigualdad, convirtiendo obstáculos en oportunidades para superar la falta de oportunidades. -
Dimensión instrumental:
Garantizar que todos los niños y niñas aprendan más, evitando segregaciones o exclusiones educativas y superando prejuicios y bajas expectativas. -
Creación de sentido:
Construir conocimiento de manera compartida y reflexiva, aprovechando que el saber no es monopolio de los expertos y promoviendo la libertad en el aprendizaje. -
Solidaridad:
Asegurar que el éxito educativo sea responsabilidad de todos los agentes implicados: familias, asociaciones, colectivos y administraciones, extendiendo el aprendizaje a todos los contextos. -
Igualdad de diferencias:
Valorar y aprovechar la diversidad cultural y personal como riqueza, promoviendo igualdad de oportunidades y aumentando la cohesión social en todos los ámbitos.
Estos principios buscan una educación inclusiva, democrática y colaborativa, donde todos aprendan y nadie quede excluido.
Toda persona que desee participar como voluntario o voluntaria en la actividad de los Grupos Interactivos ha de inscribirse en el listado que existe en la entrada de la escuela.
Toda la información sobre los Grupos Interactivos que se ofrece en esta página podrá ser modificada por la personas responsables de la actividad, hasta el punto de incluir nuevos Grupos Interactivos a lo largo del curso o, incluso, suprimirlos.
IMPORTANTE: Las personas que deseen participar en la actividad de los Grupos Interactivos han de acatar escrupulosamente el Decálogo del Voluntariado, a fin de que la dinámica discurra con normalidad y se cumplan los objetivos educativos establecidos.
La Comunidad de Aprendizaje del colegio público Julián Mª Espinal Olcoz de Mendigorría nació en el curso 2009-2010, a partir de la iniciativa del profesorado y la participación activa de las familias. El claustro, tras formarse con el C.R.E.A. de la Universidad de Barcelona y sensibilizarse sobre la exclusión educativa, propuso transformar la escuela en una comunidad basada en la colaboración y el aprendizaje compartido. La propuesta fue aprobada por amplia mayoría de familias y respaldada por el Consejo Escolar, marcando la Toma de Decisión como paso clave en la constitución de la Comunidad.
Poco después se realizó la Fase de Sueño, en la que alumnado, profesorado y familias expresaron cómo imaginaban la escuela ideal. Los niños y niñas participaron activamente explicando la iniciativa al vecindario, informando sobre el proyecto y fomentando la participación comunitaria. Los sueños recogidos se analizaron posteriormente en la escuela, generando un espacio de reflexión y prioridades compartidas.
A partir de este proceso se crearon las primeras Comisiones Mixtas: Infraestructuras, Convivencia y Formación de Familiares, integrando familias y docentes en la toma de decisiones y gestión de la escuela. Tras años de trabajo constante, la Comunidad de Aprendizaje consolidó su proyecto, promoviendo la colaboración, la innovación educativa y la visibilidad de la experiencia mediante un blog que sirve como vehículo formativo e informativo, demostrando que la transformación educativa es posible cuando toda la comunidad se compromete.
El C.E.I.P. Julián Mª Espinal Olcoz, ubicado en Mendigorría (Navarra), es un centro público que desde el curso 2009-2010 se transformó en una Comunidad de Aprendizaje, basando su propuesta pedagógica en el aprendizaje dialógico y en los siete principios del aprendizaje dialógico. Su objetivo central es que el alumnado aprenda más y mejor, desarrollando competencias, pensamiento complejo y capacidad para resolver problemas reales dentro de un entorno inclusivo, solidario y participativo.
🔹 Quiénes somos
El centro atiende a una población de nivel socioeconómico medio, con escasa presencia de alumnado inmigrante.
Su modelo educativo busca que los niños y niñas sean competentes, críticos y solidarios, y que nadie quede excluido de la Sociedad de la Información y el Conocimiento.
El profesorado asume un compromiso activo con la innovación, la organización colaborativa y la formación continua, valorando la implicación de las familias y la comunidad local en el aprendizaje.
🔹 Cómo nos organizamos
El alumnado se agrupa por ciclos (antiguas etapas) compartiendo espacio, materias y profesorado, lo que favorece la interacción entre estudiantes con distintos niveles competenciales.
El centro apuesta por la docencia compartida, el apoyo dentro del aula y la participación comunitaria a través de:
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Asambleas y world cafés (espacios de diálogo y reflexión).
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Comisiones mixtas, donde familias, docentes y vecinos trabajan juntos para llevar a cabo los objetivos del proyecto.
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Fase del Sueño, momento clave en el que toda la comunidad imagina cómo seguir mejorando la escuela.
🔹 Qué pretendemos
El centro adopta un paradigma educativo crítico, centrado en el desarrollo de las ocho competencias básicas (autonomía, comunicación, matemáticas, conocimiento del entorno, social y ciudadana, aprender a aprender, artística y cultural, y digital).
El aprendizaje se concibe como activo, reflexivo y basado en el diálogo, priorizando la comprensión y la resolución de problemas frente al aprendizaje memorístico.
El pilar fundamental del proyecto son las actuaciones educativas de éxito reconocidas por la comunidad científica internacional, especialmente:
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Grupos Interactivos: el alumnado trabaja en grupos con la participación de voluntariado familiar, promoviendo la cooperación y la igualdad en el aprendizaje.
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Tertulias Literarias Dialógicas: espacios donde el alumnado reflexiona sobre lecturas compartidas, fomentando la expresión, la escucha activa y el pensamiento crítico.
🔹 Filosofía educativa
El centro considera que la educación debe ayudar a cada niño y niña a descubrir su talento y valor personal, promoviendo el respeto a la diversidad y la aceptación de las diferencias como fuente de riqueza.
Tanto alumnado como profesorado forman parte de una comunidad que aprende, enseña y crece colectivamente, contribuyendo al bien común y al desarrollo integral de todas las personas implicadas
Somos Comunidad
Somos una Comunidad de Aprendizaje
A comienzos del curso 2009-2010 la escuela de Mendigorría se sumó a un grupo de centros educativos de diferentes lugares del mundo que ya se habían convertido en Comunidad de Aprendizaje, adoptando un proyecto de transformación de la escuela y de su entorno con el fin de que las niñas y niños aprendieran más y todas las personas tuvieran acceso a la llamada Sociedad de la Información.
Nada mejor que un breve vídeo que muestre, a modo de presentación, cómo es nuestra pequeña escuela y cómo son las personas que se encuentran en ella cada día. En marzo de 2012, nos visitó un equipo de la desaparecida cadena Popular TV y grabó parte de la vida de nuestro cole:
Lo que comenzó como un sueño de un grupo de maestras y maestros, se está consolidando como una apuesta firme por mejorar el aprendizaje de las chicas y chicos de Mendigorría poniendo en práctica lo que la Comunidad Científica Internacional llama actuaciones educativas de éxito. Por esta razón, en nuestra escuela no queremos experimentos sino trabajar mejor y, sobre todo, trabajar unidos, porque la ciencia ya nos confirma lo que el saber popular siempre ha apuntado, que querer es poder y que grano no hace granero pero ayuda al compañero.
El verdadero recurso de nuestro pueblo, como de cualquier grupo humano, son las personas. Todas ellas poseen un enorme potencial para pensar, hacer y sentir más y mejor. Ahora bien, convertir lo posible en real depende de poner en marcha el deseo y la voluntad de aprender lo que aún ignoramos y hacer que los errores sean oportunidades que despiertan la conciencia y nos desvelan por dónde seguir construyendo el camino.
Para lograr nuestros objetivos educativos, la transformación de la sociedad y la emancipación de quienes la integramos necesitamos de la presencia y la ayuda de los demás. Para ser personas necesitamos a las otras personas y las necesitamos ahora y durante toda la vida. No se puede prescindir del otro para llegar a ser uno mismo. Ver a los demás con buenos ojos significa descubrir en las otras personas aquello que quisiéramos para nosotros mismos y a las que poder brindar, también, eso que sí tenemos y que estarían dichosas de recibir de nuestras manos. Por esto, solo nos queda llegar a asumirnos como somos, distintos pero necesarios, para que la diversidad de formas de ser y de vivir enriquezca el encuentro auténtico e igualitario entre todas las personas.
La escuela pública Julián Mª Espinal Olcoz de Mendigorría y toda la Comunidad de Aprendizaje apuestan por el verdadero deseo de progreso que crece en las personas y que les hace ser más en un contexto igualitario, democrático y radicado en la firme creencia de que nadie ha de ser excluido para lograrlo.
Las personas que deseen colaborar en actividades con el alumnado deben cumplir una serie de normas que garantizan el buen funcionamiento y la convivencia en el centro educativo.
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Participación y responsabilidad: Los voluntarios pueden ayudar en las actividades que el profesorado determine, pero la responsabilidad de las mismas recae únicamente en los docentes.
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Puntualidad y registro: Deben llegar a tiempo, dirigirse al aula asignada y anotar su asistencia en la hoja correspondiente.
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Compromiso: Si no pueden asistir, deben avisar con antelación a los responsables de la actividad.
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Comportamiento adecuado: Se exige respeto hacia el profesorado, el alumnado y otros voluntarios, usando siempre un lenguaje y actitud positivos que fomenten el aprendizaje y la convivencia.
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Comentarios constructivos: Las observaciones al alumnado deben reforzar la importancia del estudio y del desarrollo personal.
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Discreción: Es fundamental mantener confidencialidad sobre la información personal o familiar que los niños compartan.
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Respeto mutuo: No se debe criticar ni juzgar el grado de participación de otros voluntarios.
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Actuación ante problemas: Si surge algún conflicto o comportamiento inadecuado, el profesorado podrá intervenir e invitar a la reflexión.
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Comunicación con las familias: Si los niños hacen comentarios negativos, los padres deben dirigirse únicamente al profesorado responsable.
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Revisión de normas: Este decálogo puede ser modificado por la Comunidad de Aprendizaje para favorecer la convivencia y el cumplimiento de los objetivos comunes.
La Comisión de Convivencia elaboró y consensuó estas normas durante el curso 2016-2017 junto con alumnado, familias y profesorado, con el objetivo de garantizar una convivencia segura, respetuosa y ordenada en la escuela.
Resumen de las 17 normas:
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Acceso al centro: La puerta se cerrará cinco minutos después de la entrada; quienes lleguen más tarde deberán llamar al timbre.
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Calles peatonales: Las calles cercanas al colegio serán solo para peatones durante entradas y salidas.
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Uso de bicicletas y patinetes: En el entorno escolar deben llevarse caminando diez minutos antes y después del horario lectivo.
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Aparcamiento: Las bicicletas se dejarán únicamente en el lugar habilitado para ello.
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Comunicación de enfermedades: Las familias deben avisar al centro lo antes posible en caso de enfermedad del alumno.
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Asistencia en caso de malestar: Si un niño presenta síntomas, debe quedarse en casa; si se enferma en el colegio, se avisará a la familia para recogerlo.
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Casos de piojos: La familia debe informar al tutor y el centro avisará a las demás familias.
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Recreos con lluvia: Se organizarán por turnos según el ciclo; se usarán juegos de mesa en interior.
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Seguridad en entradas y salidas: Prohibido jugar en el porche; los objetos personales se guardarán en las cajas del aula.
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Terraplén: Se permite subir durante los recreos, excepto en la zona detrás del edificio.
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Cuidado del entorno: Respetar las plantas y usar los caminos del jardín.
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Recuperar objetos: Solo se podrá salir del patio con permiso del profesorado.
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Formación de nuevos miembros: Las familias y nuevos integrantes recibirán información básica sobre el funcionamiento del centro y la comunidad.
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Comportamiento del voluntariado: Debe ajustarse al Decálogo de las Personas Voluntarias.
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Caminos Escolares: Se recomienda su uso, respetando su normativa.
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Conductas disruptivas: Si un alumno perturba la convivencia, se convocará una reunión con sus padres, el profesorado y el equipo directivo para decidir medidas.
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Caja de los Secretos: Cada aula contará con una caja donde el alumnado podrá dejar mensajes firmados sobre temas de convivencia.
La normativa busca fomentar la seguridad, el respeto, la salud, la participación y la convivencia positiva entre todos los miembros de la comunidad educativa. Además, puede modificarse o ampliarse si surgen nuevas necesidades, manteniendo siempre un proceso participativo y consensuado.
Las Comisiones Mixtas son un pilar fundamental en toda comunidad de aprendizaje. Son grupos heterogéneos de personas (familiares, docentes…) que trabajan juntas para el cumplimiento de los objetivos prioritarios que se establecieron después de la Fase de Sueño. Su éxito depende del mismo diálogo, del reparto de tareas entre sus miembros, de su capacidad de liderazgo para motivar a otras personas a que tomen parte en las propias comisiones y, como no podía ser de otra manera, de su capacidad para tolerar la incertidumbre de emprender tareas que nunca antes han sido acometidas en la escuela.
Las familias y todas las personas que rodean al alumnado —madres, padres, abuelos, hermanos, tías y antiguos alumnos— forman una red esencial que impulsa su crecimiento y aprendizaje. Sin ellas, la labor docente perdería sentido, ya que educar es responsabilidad de toda la sociedad. En Mendigorría, el compromiso con el desarrollo integral de los más pequeños continúa fortaleciéndose, generando orgullo y alegría en la comunidad.
Al mirar atrás, se recuerda el inicio del proyecto, con sus dudas e incertidumbres, pero también con la valentía de quienes apostaron por un cambio que hoy inspira a otros lugares.
La unión entre familias y profesorado es tan estrecha que, al observar las fotos, cuesta distinguir quién es docente y quién es familiar, muestra de que en Mendi se vive una verdadera comunidad de aprendizaje donde todos educan y aprenden juntos.
En la Comunidad de Aprendizaje, muchas personas del entorno participan de diversas formas: algunas colaboran en Grupos Interactivos, otras acompañan al alumnado en actividades o salidas escolares. Todas ellas conforman el voluntariado, una parte esencial de la vida escolar.
¿Quién es una persona colaboradora?
Además del voluntariado, existe la figura de la persona colaboradora, igualmente importante. Se trata de personas del entorno —vecinos, profesionales o expertos en distintos ámbitos— que poseen conocimientos o habilidades valiosas que pueden compartir con el alumnado. Su participación busca enriquecer el aprendizaje y acercar la escuela a la realidad cotidiana.
Diferencias entre voluntario/a y colaborador/a:
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Persona voluntaria: participa en actividades diseñadas y dirigidas por el profesorado, colaborando en su desarrollo bajo la responsabilidad del docente.
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Persona colaboradora: es invitada a compartir sus propios saberes o destrezas, asumiendo un papel más activo en la organización y dirección de la actividad, aunque siempre bajo la supervisión del profesorado.
Cómo ser colaborador/a:
No se requiere formación académica formal; lo importante es tener algo que enseñar y el valor de compartirlo. La escuela reconoce el valor del conocimiento que surge tanto de la educación formal como de la experiencia de vida, fomentando que los niños y niñas aprendan que todas las personas pueden enseñar algo valioso.
Sentido educativo y comunitario:
Este modelo busca romper la distancia entre escuela y sociedad, transformando el papel del maestro: deja de ser un transmisor único de saberes para convertirse en gestor del conocimiento colectivo.
En Mendigorría, la Comunidad de Aprendizaje demuestra que educar es una tarea compartida, donde cada persona —voluntaria o colaboradora— contribuye al crecimiento y formación de los niños y niñas.


